Entropión Espástico en Perros y Gatos: Causas, Diagnóstico y Tratamiento
El entropión espástico es una alteración ocular caracterizada por la
inversión transitoria del borde del párpado hacia el globo ocular, lo que
provoca el contacto de las pestañas y la piel con la superficie corneal. Se
presenta tanto en perros como en gatos y está asociado a procesos inflamatorios
de los párpados y la conjuntiva. A diferencia del entropión congénito o
cicatricial, esta forma es reversible si se trata la causa subyacente.
La inflamación en la conjuntiva y los párpados puede deberse a diversas
condiciones, como blefaritis, conjuntivitis severa, traumatismos o úlceras
corneales dolorosas. Esta inflamación genera una contractura refleja del
músculo orbicular del ojo, lo que favorece la inversión del borde palpebral y
perpetúa el problema. El contacto continuo de los cilios y la piel con la
córnea puede provocar queratitis, lesiones epiteliales y, en casos graves,
úlceras corneales.
El entropión espástico puede afectar a cualquier raza de perro o gato,
pero se observa con mayor frecuencia en razas con predisposición a blefaritis y
enfermedades oculares inflamatorias. En perros, se ha descrito en cocker spaniel,
labrador retriever, golden retriever y shar pei, mientras que en gatos se
observa con más frecuencia en el persa y el himalayo, debido a su anatomía
facial particular.
El diagnóstico del entropión espástico se basa en la exploración
oftalmológica. Se debe diferenciar de otras formas de entropión mediante la
reversión manual del párpado, ya que en el entropión espástico la corrección
manual permite recuperar la posición normal del borde palpebral de manera
inmediata. Además, la aplicación de anestesia tópica suele aliviar la
contractura del músculo orbicular, lo que confirma su origen inflamatorio.
El tratamiento del entropión espástico se enfoca en reducir la
inflamación y el dolor ocular, que son los desencadenantes de la contractura
palpebral. Se utilizan colirios o pomadas con antiinflamatorios no esteroides
(AINEs) o corticosteroides en casos específicos, acompañados de antibióticos
tópicos si existe riesgo de infección secundaria. En pacientes con dolor ocular
severo, el uso de ciclopléjicos como la atropina ayuda a aliviar el espasmo
ciliar y la irritación.
En la mayoría de los casos, el entropión espástico desaparece con el
tratamiento médico adecuado sin necesidad de cirugía. Sin embargo, en
situaciones donde el entropión se mantiene incluso después de resolver la
inflamación, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico correctivo,
especialmente si la contractura muscular ha llevado a una alteración permanente
en la posición del párpado.
El pronóstico del entropión espástico es favorable si se diagnostica y
trata a tiempo. Es fundamental abordar la causa subyacente para evitar
recurrencias y prevenir complicaciones corneales que puedan comprometer la
visión del paciente. Un seguimiento oftalmológico adecuado permitirá asegurar
una recuperación completa y evitar daños crónicos en la superficie ocular.

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